{"id":16358,"date":"2025-02-25T13:18:22","date_gmt":"2025-02-25T19:18:22","guid":{"rendered":"https:\/\/estudioshistoricos.inah.gob.mx\/?p=16358"},"modified":"2025-05-27T14:00:41","modified_gmt":"2025-05-27T19:00:41","slug":"16358","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/estudioshistoricos.inah.gob.mx\/?p=16358","title":{"rendered":"Semblanza CELIA MALDONADO L\u00d3PEZ (1937-2025)"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-16359 alignleft\" src=\"https:\/\/estudioshistoricos.inah.gob.mx\/wp-content\/uploads\/Celia-foto-UNO-e1744334127369.jpg\" alt=\"\" width=\"382\" height=\"628\" srcset=\"https:\/\/estudioshistoricos.inah.gob.mx\/wp-content\/uploads\/Celia-foto-UNO-e1744334127369.jpg 671w, https:\/\/estudioshistoricos.inah.gob.mx\/wp-content\/uploads\/Celia-foto-UNO-e1744334127369-183x300.jpg 183w, https:\/\/estudioshistoricos.inah.gob.mx\/wp-content\/uploads\/Celia-foto-UNO-e1744334127369-623x1024.jpg 623w, https:\/\/estudioshistoricos.inah.gob.mx\/wp-content\/uploads\/Celia-foto-UNO-e1744334127369-213x350.jpg 213w, https:\/\/estudioshistoricos.inah.gob.mx\/wp-content\/uploads\/Celia-foto-UNO-e1744334127369-91x150.jpg 91w\" sizes=\"auto, (max-width: 382px) 100vw, 382px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4><\/h4>\n<h4><strong>Celia Maldonado L\u00f3pez<\/strong><\/h4>\n<p><strong>(1937-2025)<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siempre entusiasta, elegante y con una gran sonrisa en el rostro, muchos recordaremos a la maestra Celia Maldonado L\u00f3pez, en sus innumerables esfuerzos por dar a conocer la historia de la Ciudad de M\u00e9xico y muy especialmente los pormenores de la antigua villa de Tacubaya.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Celia ingres\u00f3 formalmente al INAH el 16 de julio de 1962, al Departamento de Investigaciones Hist\u00f3ricas que en aquel momento encabezaba don Wigberto Jim\u00e9nez Moreno. En sus a\u00f1os mozos, debido a distintas encomiendas asignadas por el reconocido etnohistoriador, la investigadora particip\u00f3 en la redacci\u00f3n de las c\u00e9dulas explicativas de algunos objetos que se exhibir\u00edan en las salas del Museo de la Ciudad de M\u00e9xico, que abrir\u00eda sus puertas al p\u00fablico en el antiguo palacio de los condes de Santiago de Calimaya en octubre de 1964. Con aquella experiencia inici\u00e1tica, recorri\u00f3 archivos y bibliotecas de la Ciudad de M\u00e9xico, y muy pronto se interes\u00f3 por la historia de sus monumentos civiles y religiosos, durante un lapso escasamente explorado del pasado novohispano: el siglo XVII.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siguiendo la misma l\u00ednea de investigaci\u00f3n, fue en mayo de 1970 cuando obtuvo el t\u00edtulo de licenciada en historia, con menci\u00f3n honor\u00edfica en la Facultad de Filosof\u00eda y Letras de la UNAM, con la tesis <em>La Ciudad de M\u00e9xico en el siglo XVII<\/em>, dirigida por el siempre admirado maestro Ernesto Lemoine Villica\u00f1a. Texto que, en 1988, se publicar\u00eda con algunas modificaciones, por el patrocinio de la Secretar\u00eda General de Desarrollo Social del entonces Departamento de Distrito Federal, en una colecci\u00f3n dedicada a aquella demarcaci\u00f3n territorial y administrativa, hoy d\u00eda renombrada como Ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la historia de la expansi\u00f3n de la ciudad durante el siglo XVII, con sus virreyes, sus intelectuales, artistas y hombres c\u00e9lebres hasta por su extra\u00f1eza, as\u00ed como por sus motines, inundaciones y diversiones p\u00fablicas, rodeadas por palacios civiles y religiosos en sus plazas, barrios y calles, Maldonado pas\u00f3 a inventariar mucho de lo que se hab\u00eda escrito sobre el pasado de la urbe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya inscrita en el Seminario de Historia Urbana, coordinado por la Dra. Alejandra Moreno Toscano, Celia se hizo cargo de elaborar una bibliograf\u00eda comentada denominada \u201cDescripciones y cr\u00f3nicas mexicanas. Gu\u00edas de viajeros, almanaques y calendarios\u201d, que public\u00f3 el INAH en 1972, dentro del libro <em>Fuentes para la historia de la ciudad de M\u00e9xico. Bibliograf\u00eda sobre desarrollo urbano y regional<\/em>, M\u00e9xico, en el n\u00famero dos de la Serie Cat\u00e1logos y Bibliograf\u00eda de su colecci\u00f3n Cient\u00edfica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con los estudios sobre historia econ\u00f3mica y social, basados en largas series estad\u00edsticas tan caracter\u00edsticas de la historiograf\u00eda francesa que en mucho dirig\u00eda los paradigmas historiogr\u00e1ficos del Seminario y del Departamento bajo la direcci\u00f3n del Dr. Enrique Florescano, muy pronto vinieron para Maldonado nuevas fuentes y nuevos temas vinculados con el devenir de la gran urbe. Primero, public\u00f3 en 1975 las <em>Estad\u00edsticas vitales de la ciudad de M\u00e9xico (Siglo XIX), <\/em>producto de una ardua revisi\u00f3n de interminables series de nacimientos, matrimonios y defunciones localizadas en los libros sacramentales de m\u00e1s de 12 parroquias de la Ciudad de M\u00e9xico. Enseguida, al evaluar los altos \u00edndices de mortalidad que presentaba la poblaci\u00f3n durante el periodo novohispano y despu\u00e9s nacional, concentr\u00f3 muchos de sus esfuerzos en analizar los efectos de las epidemias que hab\u00edan azolado a la gran urbe en su historia. Vale decir que en aquellos a\u00f1os tambi\u00e9n desarrollaba el Seminario de Demograf\u00eda Hist\u00f3rica, a cargo de Elsa Malvido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De sus investigaciones sobre las epidemias <em>\u2014<\/em>viruela, sarampi\u00f3n, c\u00f3lera <em>morbus, <\/em>escarlatina y otras fiebres<em>\u2014<\/em>as\u00ed como algunas calamidades naturales, como los temblores de tierra de los siglos XVII y XVIII dadas a conocer en las obras colectivas del emblem\u00e1tico Seminario de Historia Urbana o junto con otros colegas de trabajo, como en <em>Investigaciones sobre la historia de la ciudad de M\u00e9xico, <\/em>de 1974,<em> Ensayo de construcci\u00f3n de una historia, <\/em>de 1981<em>, <\/em>e <em>Historias para temblar: 19 de septiembre de 1985, <\/em>publicado tres a\u00f1os despu\u00e9s del sismo que asol\u00f3 la ciudad que tanto estudi\u00f3, que hoy pueden descargarse en la Mediateca del INAH, \u00a0seguramente el texto m\u00e1s terminado y tambi\u00e9n el m\u00e1s citado por innumerables estudiosos, fue el intitulado <em>Ciudad de M\u00e9xico, 1800-1860: Epidemias y Poblaci\u00f3n<\/em>, que tuvo su primera edici\u00f3n por el INAH en 1995 en su colecci\u00f3n Divulgaci\u00f3n y una segunda en 2003.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, en tanto sus pesquisas sobre las epidemias decimon\u00f3nicas se preparaban para salir a prensa, en julio de 1994, en compa\u00f1\u00eda de Carmen Reyna, Celia Maldonado organiz\u00f3 un primer encuentro que llev\u00f3 por nombre Tacubaya, pasado y presente<strong>, <\/strong>que se realiz\u00f3 en las instalaciones de la Capilla de la llamada Casa Amarilla, ocupada por la Biblioteca Carlos Ch\u00e1vez, sede de la actual Alcald\u00eda Miguel Hidalgo. Dos a\u00f1os despu\u00e9s vino otro, ahora realizado en las instalaciones del Museo Casa de la Bola legada por Antonio Haghenbeck y de la Lama, encuentro que tuvo posteriores reediciones en 1998 y 2001 en la misma sede, a cargo de Leonor Cortina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 2004 el <em>V coloquio Tacubaya, pasado y presente<\/em>, se volvi\u00f3 a realizar, pero ahora en el sur de la ciudad, en las instalaciones de la Escuela Nacional de Antropolog\u00eda e Historia. En 2007 la sede de los coloquios volvi\u00f3 a la alcald\u00eda Miguel Hidalgo, pero desde esa fecha a las instalaciones del Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, en donde se realiz\u00f3 el \u00faltimo y noveno en octubre de 2014.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lamentablemente, s\u00f3lo una parte de los resultados de aquellos coloquios se dieron a conocer en letra impresa gracias al esfuerzo de un conjunto de colegas de la Direcci\u00f3n de Estudios Hist\u00f3ricos, que con el patrocinio del maestro Mariano Monterrosa, formaron la Asociaci\u00f3n Civil Yehuetlatolli, que dio origen a la colecci\u00f3n de libros <em>Ahuehuete<\/em>. Tuve el privilegio de colaborar en la edici\u00f3n de cuatro vol\u00famenes, que salieron a la luz entre 1998 y 2005, durante ese periodo fui testigo de los esfuerzos de Celia Maldonado por dar a conocer aspectos poco conocidos y originales sobre de la historia de Tacubaya con una perspectiva raramente multidisciplinaria, puesto que en sus encuentros lo mismo convocaba a arque\u00f3logos, arquitectos, conservadores, muse\u00f3grafos, antrop\u00f3logos, literatos, fil\u00f3sofos, soci\u00f3logos y, claro est\u00e1 historiadores, del INAH y otras instituciones afines.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En dichos vol\u00famenes, denominados <em>Tacubaya, pasado y presente<\/em>, como sus coloquios, Celia nos entreg\u00f3 algunos trabajos sobre la vida y propiedades de la condesa de R\u00e1bago o la de Miravalle, para explicar el origen del Parque Lira o la colonia Condesa o sobre la trayectoria del arzobispo Antonio Vizarr\u00f3n y Eguiarreta, constructor de la antigua casa arzobispal de Tacubaya, que ocup\u00f3 el Colegio Militar o el Observatorio Nacional durante el siglo XIX, y que hoy es sede del Servicio Metereol\u00f3gico Nacional, el Instituto Panamericano de Geograf\u00eda e Historia y la mapoteca Orozco y Berra. El problema del reparto de agua de los antiguos manantiales de Santa Fe o Chapultepec, que dieron origen a diversos conflictos para los vecinos de los barrios de Tacubaya frente a la aparici\u00f3n de residencias, ranchos y haciendas palaciegas o molinos de trigo durante el periodo novohispano y nacional, tambi\u00e9n fue objeto de los estudios de Maldonado, cuya historia siempre document\u00f3 en diversas fuentes de archivo y descripciones de \u00e9poca. Por \u00faltimo, la historia de algunos empresarios y sus descendientes venidos a menos como Pablo Buenavista o Jos\u00e9 G\u00f3mez Campo tambi\u00e9n fue motivo de sus indagatorias sobre la historia de algunas casas emblem\u00e1ticas de Tacubaya, que explican al actual conjunto Ermita o a la misma Casa de la Bola.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No quiero cerrar estas palabra sin mencionar que, nuestra colega y compa\u00f1era reci\u00e9n partida el 6 de abril de 2025, que incluso fue reconocida como cronista de Tacubaya, siempre se alegr\u00f3 de que en sus coloquios se vieran nutridos por la asistencia de investigadores noveles, cronistas, grandes especialistas y amigos entra\u00f1ables, como el mismo Jos\u00e9 Emilio Pacheco y otros colegas cuyos nombres no menciono aqu\u00ed por su extensi\u00f3n, que desde sus particulares disciplinas, miradas y fuentes siguieron desentra\u00f1ando los pormenores de un espacio urbano en permanente transformaci\u00f3n. Mucho le deben los habitantes de Tacubaya y de la Ciudad de M\u00e9xico en su conjunto, al esfuerzo de Celia Maldonado L\u00f3pez por investigar, difundir y conservar la memoria de sus monumentos, edificios, calles, plazas, jardines, tradiciones, costumbres, gastronom\u00eda y toda una cultura vivida y viva, en compa\u00f1\u00eda de sus amigos, colegas y disc\u00edpulos que siempre la extra\u00f1aremos.<\/p>\n<p>Delia Salazar Anaya<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Celia Maldonado L\u00f3pez (1937-2025) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Siempre entusiasta, elegante y con una gran sonrisa en el rostro, muchos recordaremos a la maestra Celia Maldonado L\u00f3pez, en sus innumerables esfuerzos por dar a conocer la historia de la Ciudad&#8230; <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/estudioshistoricos.inah.gob.mx\/?p=16358\">Seguir leyendo<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":16361,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[131],"tags":[],"class_list":["post-16358","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-semblanza"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/estudioshistoricos.inah.gob.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16358","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/estudioshistoricos.inah.gob.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/estudioshistoricos.inah.gob.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/estudioshistoricos.inah.gob.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/estudioshistoricos.inah.gob.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16358"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/estudioshistoricos.inah.gob.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16358\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16364,"href":"https:\/\/estudioshistoricos.inah.gob.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16358\/revisions\/16364"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/estudioshistoricos.inah.gob.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/16361"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/estudioshistoricos.inah.gob.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16358"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/estudioshistoricos.inah.gob.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16358"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/estudioshistoricos.inah.gob.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16358"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}