LA DIRECCIÓN DE ESTUDIOS HISTÓRICOS LAMENTA PROFUNDAMENTE EL FALLECIMIENTO DEL DR. JACINTO BARRERA BASSOLS

 

1956-2021

Estudió la licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
Investigador del INAH desde finales de los años setenta. Se doctoró en Antropología por la ENAH en 1997.
Estudioso de la historia social del porfiriato y la revolución mexicana, publicó destacadas y originalísimas obras como El bardo y el bandolero. La persecución de Santanón por Díaz Mirón y El caso Villavicencio. Violencia y poder en el Porfiriato, libros a los que habría que sumar el no menos sugerente Pesquisa sobre un estandarte. Historia de una pieza de museo.
Uno de los intereses principales de su labor como historiador fue la edición de fuentes, resultado de lo cual fue su gigantesco trabajo como editor y compilador de las Obras completas de Ricardo Flores Magón en una veintena de volúmenes, además de la coordinación de los trabajos que animan el Archivo Digital Ricardo Flores Magón (archivomagon.net), en el que se reúnen, en soporte electrónico, los ejemplares del periódico Regeneración, así como otras publicaciones afines al Partido Liberal Mexicano, además de escritos, fotografías y otros materiales alusivos al revolucionario oaxaqueño.
Como reconocimiento a esta importante labor en la difusión de los saberes históricos, en 2019 recibió el premio Manuel Gonzalez Ramírez a la trayectoria en el rescate de fuentes y documentos, que otorga el INEHRM.

LA DIRECCIÓN DE ESTUDIOS HISTÓRICOS LAMENTA PROFUNDAMENTE EL FALLECIMIENTO DE LA MTRA. DOLORES MORALES MARTÍNEZ

El 11 de julio de 2021 falleció la querida maestra María Dolores Morales Martínez, gran estudiosa de la historia de la ciudad en donde nació y se despidió de la vida. Ingresó al Instituto Nacional de Antropología e Historia el 16 de marzo de 1963. En sus primeros años laboró en el Museo Nacional de Historia y en el Departamento de Monumentos Coloniales. En ese entonces escribió diversos ensayos sobre la historia del arte mexicano, entre los que destacan “El traje civil en la Nueva España”, para el número 77/78 de la revista Artes de México de 1966, dedicado a la Indumentaria mexicana; diversas reseñas de pinturas novohispanas para el libro, La pintura mexicana en colecciones particulares, siglos XVI al XVII, editado por Javier Pérez de Salazar en 1968 y un apéndice para el libro de Gonzalo Obregón, La Capilla de los Medina Picazo en la iglesia de Regina Coeli, de 1971.

En este último año, ya durante la gestión de Enrique Florescano, se integró al Seminario de Historia Urbana, coordinado por Alejandra Moreno Toscano del Departamento de Investigaciones Históricas, hoy Dirección de Estudios Históricos, en donde Dolores Morales encontró una rica veta de investigación que supo explotar con admirable empeño, rigor y profundidad de análisis: la historia de la Ciudad de México.

Inicialmente estudia las obras de viajeros extranjeros que describieron con sus particulares miradas la gran urbe nacional, para el libro colectivo Fuentes para la historia de la ciudad de México. Bibliografía sobre desarrollo urbano y regional, coordinado por Moreno Toscano en 1972. Recuperación bibliográfica comentada de gran valor y utilidad que, años después vería su publicación corregida y aumentada por Siglo XIX Editores 1984 en el primer volumen del libro Fuentes para la historia de la ciudad de México 1810-1979 o en la revista Historias número 14 de julio-septiembre de 1986.

Durante los años setenta Dolores Morales también sentó las bases de otras líneas de investigación de especial novedad historiográfica: la estructura de la propiedad, el desarrollo urbano y los empresarios que formaron los primeros fraccionamientos de la Ciudad de México. Sus textos, publicados en prestigiosas revistas o en libros colectivos, como Ciudad de México, Ensayo de construcción de una historia y Formación y desarrollo de la burguesía en México de 1978, siempre acompañados de minuciosos planos resultado de la consulta y recuperación de cuantiosos padrones de propietarios, rentas o habitantes decimonónicos e inexplorados protocolos notariales, caracterizan el andamiaje de sus aportaciones más citadas y más reconocidos en el medio académico. Tal fue el caso que en 1981 recibió el premio anual de historia de la Ciudad de México convocado por el Departamento del Distrito Federal, por su trabajo “Distribución de la propiedad inmueble en la ciudad de México 1813-1848”.

Los años ochenta fueron años en los que Morales participó en otras obras colectivas de investigación o difusión como el Atlas histórico de la ciudad de México 1528-1910, publicado por el Departamento Central en 1981, la Historia del Arte Mexicano de Salvat de 1982, el libro Orígenes y desarrollo de la burguesía en América Latina 1700-1955, de Nueva Imagen, de 1985, un nuevo Atlas de la ciudad de México, editado por El Colegio de México en 1985 o en Historias para temblar: 19 de septiembre de 1985, publicada por el INAH en 1987.

En la siguiente década, junto con algunos de sus compañeros del Seminario de Historia Urbana, publica la Bibliografía. Ciudad de México, Época colonial en 1992. Pero en ese periodo también diversifica a sus interlocutores al integrarse a diversos proyectos colectivos emprendidos por sus colegas del Instituto Mora y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). Resultado de estos encuentros los atestiguan sus trabajos en las obras: La ciudad de México en la primera mitad del siglo XIX. Economía y Estructura Urbana, de 1994, Iglesia, Estado y Economía. Siglos XVI al XIX y La Odisea Iberoamericana. Arquitectura y Urbanismo, El V Centenario: Aventuras y desventuras de la arquitectura iberoamericana de 1995 o Ciudad de México: Instituciones, actores sociales y conflicto político, 1774-1931, de 1996.

No obstante, siempre fiel a su trabajo colectivo en la Dirección de Estudios Históricos, junto con Sonia Lombardo, Guadalupe de la Torre, María Gayón y Jorge González Angulo al mediar la década de los noventa inicia un proyecto por rescatar y explotar los principales padrones de población de la Ciudad de México. En este caso Morales se hizo cargo del padrón de la Municipalidad de México de 1882 y quienes la conocimos supimos de sus esfuerzos por certificar y volver a certificar los datos de todos y cada uno de los más de 220 mil habitantes que moraban la urbe en aquel entonces. Los resultados del proyecto, si bien se dieron a conocer en distintos artículos y obras colectivas y fuentes tuvieron como resultado la publicación de tres libros publicados con el sello editorial del INAH, Imágenes de los inmigrantes en la ciudad de México 1753-1910, en 2002, El quehacer de censar. Cuatro historias, de 2006 y Territorio y Demarcación en los censos de población. Ciudad de México, 1753, 1790. 1848 y 1882 de 2009.

Si bien gran parte de la obra se dio a conocer en trabajos coordinados por diversos especialistas o aún por ella misma, como el libro que editó junto con Rafael Mas, Continuidades y rupturas urbanas en los siglos XVIII y XIX. Un ensayo comparativo entre México y España, del año 2000, muchos tuvieron la oportunidad de conocer sus más destacados ensayos en el libro Ensayos Urbanos. La ciudad de México en el siglo XIX, que le publicó la UAM, Unidad Xochimilco en 2011. Prueba del reconocimiento de la gran calidad de sus ensayos y su valor en la formación de nuevas generaciones de especialistas de la historia, la arquitectura y el urbanismo.

En la última década, aunque pudo mantenerse satisfecha con sus logros, no dejó de escribir artículos originales y profusamente documentados, reseñar libros, asistir a diversos repositorios documentales o tomar notas en seminarios y coloquios especializados. Tal fue el caso que inició otro ambicioso proyecto para conocer la historia de los empresarios y las redes de negocios que entramaron los propietarios de las principales casas bancarias que operaban en la Ciudad de México, que fueron antecedente de la banca moderna. Aunque inició estudiando a más de diez casas bancaria, paulatinamente se fue inclinando por algunas formadas por comerciantes banqueros de origen alemán como Agustín Gutheil y Esteban Benecke. Sus resultados se dieron a conocer en el libro Historias de Comerciantes del 2018 y seguramente aparecerán en otro texto que formará parte de su obra póstuma.

Sus compañeros y los académicos que gozamos del privilegio de trabajar con ella o se nutrieron de su profundo conocimiento enciclopédico siempre la recordaremos por su mirada lúcida, siempre atinada y, su memoria impresa es y será una pieza clave para comprender el desarrollo y las transformaciones que vivió la Ciudad de México durante el siglo XIX.

                                                                                                              Delia Salazar Anaya

La Dirección de Estudios Históricos del INAH lamenta profundamente el fallecimiento del DR. JOSÉ ANTONIO RODRÍGUEZ

Obituario de José Antonio Rodríguez Ramírez

(19 febrero 1961-13 marzo de 2021)

Apasionado de la imagen, José Antonio Rodríguez es uno de los iniciadores de los estudios de la fotografía en México. Colega y amigo que entró a la Dirección de Estudios Históricos el 16 de febrero 2016 al ser uno de los investigadores más sistemáticos y comprometidos con la fotografía mexicana.

Promotor de los estudios regionales de la historia matria en la fotografía, su libro pionero La manera en que fuimos. Fotografía y sociedad en Querétaro: 1840-1930, realizado con su compañera de vida Patricia Priego en 1989. Arrancó desde ese momento con grandes haces de luz para la fotografía con un amplio repertorio que ha enriquecido la bibliografía a través de los años. Con libros como Edward Weston. La mirada de la ruptura (1994), Bernice Kolko, fotógrafa (1996), 10 Mexican Photographers (1999), Agustín Jiménez: memorias de la vanguardia fotográfica (2008), Fotógrafas en México. 1872-1960, (2012), Nacho López, fotógrafo de México (2016), con los cuales ganó premios por la calidad del diseño y las investigaciones, que con frecuencia incorporaron el trabajo de alumnos y colegas. Con Alberto Tovalín como editor y sus colaborares publicó, en 2017: La Fotografía Artística Guerra, Fototeca Pedro Guerra de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) y la LXIII Legislatura de la Cámara de Diputados, de Mérida, Yucatán.

Su más reciente publicación realizada con Alberto Tovalín su gran amigo y aliado editor fue: Librado García Smarth. La vanguardia fotográfica en Jalisco (2019), con el cual ganó el premio García Cubas del INAH, en la categoría de libro de Arte 2020 con la colaboración de Rosa Casanova, Arturo Ávila Cano, Brenda Ledesma, entre otros. Esta es sólo una pequeña muestra de sus libros que eran novedosos en sus temas y una gran calidad académica y editorial.

Desde 1997, fue editor de la revista Alquimia. Revista del Sistema Nacional de Fototecas, la cual coordinó hasta el año de 2016, cuando renunció para formar parte de la DEH. Un proyecto que socializó a nivel internacional la historia de la fotografía en el país y la riqueza de sus acervos.

Ejerció la crítica fotográfica en el diario El Financiero con la columna Clicks a la distancia, la cual publicó durante varias décadas y donde podemos seguir las andanzas del medio en esos años, desde su perspectiva aguda e implacable, quedando como testimonio de su honestidad.

Además, fue curador de las imágenes, especializado en fotografía mexicana histórica y contemporánea. Profesor de muchas generaciones en los talleres y cursos del Centro de la Imagen hasta las clases que actualmente impartía en el posgrado en Historia del Arte.

Colega investigador de la DEH, lamentamos su partida y lo recordaremos como el sólido investigador, académico y gran amigo que fue.

¡Lo vamos a extrañar!

Rosa Casanova
Rebeca Monroy Nasr

Foto: Nidia Balcázar, 2019.

La Dirección de Estudios Históricos del INAH lamenta el fallecimiento de la maestra María Teresa Huerta Preciado

Su labor académica es reconocida por sus estudios sobre las rebeliones indígenas durante la Colonia y la historia empresarial mexicana, así como por su papel como formadora de estudiantes e historiadores

Su labor académica es reconocida por sus investigaciones sobre las rebeliones indígenas durante la Colonia y la historia empresarial mexicana. Fotografía: Colección privada familia Huerta.

Su labor académica es reconocida por sus investigaciones sobre las rebeliones indígenas durante la Colonia y la historia empresarial mexicana. Fotografía: Colección privada familia Huerta.
La Dirección de Estudios Históricos del  Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) lamenta profundamente el sensible fallecimiento de la maestra María Teresa Huerta Preciado (1931-2020), ocurrido el pasado 1 de mayo, cuya labor académica es reconocida por sus investigaciones sobre las rebeliones indígenas durante la Colonia y la historia empresarial mexicana, así como por su papel como formadora de estudiantes e historiadores.

Ingresó al INAH en 1956 y tres años después fue una de las jóvenes investigadoras que se integró al entonces Departamento de Investigaciones Históricas, fundado por el destacado etnólogo, lingüista e historiador Wigberto Jiménez Moreno, hoy Dirección de Estudios Históricos (DEH).

En 1963, obtuvo el grado de maestra en Historia de México en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con la tesis Rebeliones indígenas en el noroeste de México en el periodo colonial, bajo la dirección de Wigberto Jiménez Moreno, y la orientación de José Miranda y Alfonso García Ruiz.

El texto fue editado como libro por el INAH en 1966, y se convirtió en fuente obligada para otros estudiosos sobre el tema. Entre sus aportes pioneros, en la misma institución, publica la obra Rebeliones Indígenas de la época colonial, junto con Patricia Palacios, en 1976.

Al inicio de la década de los años setenta, María Teresa Huerta formó parte del Seminario de Historiografía Social donde, junto con Concepción Lugo, Rosa María Meyer, Guadalupe Nava, Guillermo de la Peña y Arturo Warman, publicaría la obra Balance y perspectivas de la historiografía social en México (SEP-INAH), en 1980en la que aparece su bien cimentado ensayo “Estructuras de clase y de trabajo”.

Para 1976, se hizo cargo de la coordinación del Seminario Formación de Grupos y Clases Sociales de la DEH, iniciado años atrás por Margarita Urías. Actividad académica en la cual, entre sus distintos proyectos y con el respaldo de Ciro Cardoso, elaboró una de las obras pioneras de la historia empresarial mexicana, basada en la novedosa explotación de los archivos notariales, denominado Formación y desarrollo de la burguesía en México (Siglo XIX Editores, 1978), en la que sobresale el trabajo de Teresa Huerta: “Isidoro de la Torre: el caso de un empresario azucarero 1844-1881”.

Derivado de referida investigación, siempre fiel al estudio de los grupos sociales, durante la década siguiente continuó profundizando en la historia de los empresarios azucareros de Morelos y su impacto en el desarrollo comercial, ferroviario, minero o financiero regional. Muestra de aquel interés puede apreciarse en su libro Empresarios del azúcar en el siglo XIX, publicado por el INAH en 1993.

Aquellas indagatorias llevaron a la rigurosa historiadora a incursionar en nuevas líneas de investigación, vinculadas con los comerciantes novohispanos e, incluso, con aquellos que llegaron de España o Francia durante el siglo XIX, cuyos resultados se dieron a conocer en algunas revistas y diversas obras colectivas durante las siguientes décadas.

Entre ellos destacan sus bien documentados estudios sobre el papel de las familias de empresarios de origen vasco en diversas regiones de la geografía nacional, publicados entre 1996 y 1999, en cuatro entregas de la colección Los vascos en las regiones de México, coordinados por Amaya Garritz, en la UNAM. Además de sus investigaciones sobre las redes comerciales de los productos de importación trazadas por los franceses en la primera mitad del siglo XIX, que figuran en Los inmigrantes en el mundo de los negocios (INAH/Plaza y Valdés, 2003).

Trabajos que, aunado a aquellos que estudian a los comerciantes de tierra adentro (1690-1720) o las redes mercantiles de la plata en el norte de México en la segunda mitad del siglo XIX, publicados en Mercaderes, comercio y consulados de la Nueva España en el siglo XVII (Instituto Mora, 2003) y Redes sociales e instituciones comerciales en el Imperio español: siglos XVII a XIX (Instituto Mora/Facultad de Economía, UNAM, 2007), dieron cuenta del quehacer de la maestra Huerta.

Durante más de cinco décadas, y fiel a la consulta de diversos archivos de contribuciones, justicia, tierras y sus emblemáticos protocolos notariales, María Teresa Huerta Preciado conformó una prolífica obra que, junto con su papel como formadora de estudiantes e investigadores, deja como un importante legado para quienes desde distintos ángulos estudian el papel de los comerciantes-empresarios y sus diversificadas redes económicas en la historia nacional en su permanente vínculo con el exterior.